Bielorussia, también conocida como la Rusia Blanca, es uno de los grandes desconocidas de Europa pero que merece la pena visitar por su enorme riqueza natural con sus lagos y bosques. A continuación te contamos cuáles son los lugares imperdibles de este destino en el que te encontrarás todavía con estatuas de Lenin mientras lo visitas.

Qué ver en Bielorrusia

La capital de Bielorrusia es Minsk, una ciudad que combina a la perfección los restos de la época soviética y diseños estalinistas con boutiques, modernos cafés y clubes nocturnos. Pasea por la plaza de la Victoria o visita la iglesia de las Lágrimas o la del Espíritu Santo.

Junto a la frontera con Polonia se encuentra una de las ciudades más activas y bulliciosas del país como es Brest. En este destino todavía se pueden apreciar los efectos que en el mismo tuvo la Segunda Guerra Mundial. No te pierdas la Fortaleza del mismo nombre del año 1842 que supuso el traslado de esta ciudad hasta el lugar en el que se encuentra actualmente.

A orillas del río Niemen se encuentra Hrodna o Grodno como también se conoce a esta preciosa ciudad bielorrusa. Imprescindible visitar la catedral Farny, el antiguo y el nuevo Castillo, así como la iglesia de madera de San Boris y San Gleb del siglo XII.

Acércate hasta la impresionante reserva natural de Belovezhskaya Pushcha, la más antigua de Europa y de la que tan solo se conservan mil trescientos kilómetros cuadrados del bosque que hace más de ocho siglos cubría todo el norte de Europa. En la actualidad habitan cientos de bisontes protegidos y unas cincuenta y cinco especies de mamífero. Este parque está considerado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad y es el lugar perfecto para acampar y para practicar senderismo.

Al noreste de Minsk se encuentra Borisov, una ciudad preciosa y muy colorida donde merece la pena hacer una visita a su majestuosa Catedral. Y sobre la ciudad de Mir se levanta el Castillo homónimo, con unas vistas espectaculares al lago y unos bellísimos jardines que ofrece una visión de postal. Visita su impresionante interior y la exposición sobre la época de los Radziwill.

Gastronomía de Beliorrusia

La cocina de este país tiene una gran influencia de la ucraniana y de la rusa, compartiendo con ella una gran parte de platos típicos como el borsh, una sopa de remolacha que se toma caliente o fría idea para cualquier época del año. Suele servirse con un poco de crema agria y con trozos pequeños de carne.

Las ensaladas también son muy populares y las hay de muchas clases, aunque la mayor parte de ellas tiene en común una base de verduras con mayonesa a la que se añaden patatas, pescado, pepinillos o incluso caviar. Se sirven en platos pequeños y se adornar habitualmente con unas hojas de perejil o de eneldo.

Trozos de carne a la brasa, rollos de col rellenos de pescado o de carne, pasteles de tvorog, un queso especial de este país, pollo relleno, setas elaboradas de diferentes formas o bollos rellenos de champiñones o de repollo, son otros de los platos que nunca faltan en la mesa de los restaurantes de este país.