Aunque Croacia es uno de los grandes desconocidos de la Unión Europea, lo cierto es que este país mediterráneo con bellísimas ciudades medievales, aguas cristalinas y una mezcla de arquitectura oriental y occidental, merece la pena ser visitado.

Qué ver en Croacia

Comienza tu visitar por la capital de Croacia, Zagreg, que aunque no es un destino de playa, destaca por su coqueto casco medieval por el que podrás pasear tranquilamente por sus calles más señoriales. Y es que al no ser uno de los puntos más turísticos del país no se encuentra nada masificado por lo que se respira calma y nada de estrés.

La región croata de Istria, situada al sur de Eslovenia, cuenta con un literal auténticamente precioso y ciudades tan bellas como Rovinj, un pequeño destino con aroma a pueblo pesquero, con un encantador puerto, con acogedoras callejuelas medievales y son su espectacular Basílica de Santa Eufemia que corona la ciudad desde una pequeña colina.

Si continuas tu viaje por Istria te encontrarás con otra de las ciudades costeras más bonitas de Croacia como es Porec. Este lugar se adentra en el mar para formar una península y tiene también un precioso casco antiguo, encantadoras casas de tejados rojos y una famosa basílica conocida como Eufrasiana, que ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad.

Continuando hasta el extremo sur de esta península te está esperando Pula, el destino turístico más famoso de Istria, con un patrimonio romano que hace que se encuentre situado en un lugar destacado en lo que a turismo se refiere dentro de Croacia. Su atractivo principal es su anfiteatro, aunque el templo de Augusto y el arco de triunfo también merecen especial atención.

Al sureste de Istria y muy cerca de Bosnia, se encuentran los maravillosos Lagos de Plitvice, un conjunto de aguas de color turquesa con saltos de madera y pasarelas de madera que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad.

Alcanzando la región de Dalmacia en el centro del país se encuentra Zadar, una coqueta ciudad donde podrás visitar su Órgano de Mar, la catedral de Santa Anastasia, la Puerta Terraferma, su torre veneciana o su foro romano.

Cualquier ruta por este país debería incluir obligatoriamente una parada en Split, una ciudad con una rica historia a sus espaldas que podrás descubrir en su Palacio de Diocleciano, una antigua edificación de la época romana cuyos vestigios se entremeclan con iglesias, restaurantes y casas habitadas.

Y un viaje a Croacia no está completo si no se visita la joya del Adriático, Dubrovnik, un lugar escandalosamente precioso con sus murallas y sus callejuelas del casco antiguo que parecen un decorado de cine y que ha sido protagonista de ciertas escenas de series de televisión tan populares como Juego de Tronos.

Gastronomía de Croacia

La riqueza culinaria de este país es uno de sus mayores atractivos y cuenta con productos tan populares como el queso de pag, proveniente de las ovejas de la isla homónima. El mismo está considerado como uno de los mejores quesos de todo el mundo.

Una de las comidas típicas de Croacia es el bakalar, un bacalao salado que se prepara de muchas maneras diferentes aunque la más tradicional es hacerlo con patatas y con un buen vino blanco.

El mlinci además de ser un plato muy sencillo de preparar es uno de los más consumidos en este país, consistente en finas tiras de pan con forma de pasta que se hierven y acompañan a platos de carne, especialamente de pavo o de pato.