La famosa Plaza Vieja, mejor conocida como la Plaza de la Virgen Blanca es, por excelencia, el mejor lugar de encuentro que tiene Vitoria. Está ubicada entre los barrios del Ensanche y el Casco Viejo. La rodean unas hermosas casas blancas y en el centro se puede observar un monumento que honra la batalla de Vitoria que fue parte de la Guerra independentista.

Historia de la plaza de la Virgen Blanca

En los inicios del siglo XIII, luego de que Vitoria fuese fundada por Sancho VI, la ciudad se extendió hacia el oeste con las siguientes calles: Herrería, Zapatería y Correría, en 1256 se fue con las calles de Judería, Pinturería y Cuchillería.

Asimismo, en 1214, el convento de San Francisco fue fundando al sureste del lugar, lejos de sus murallas. De este modo, un enorme espacio abierto fue generado en el exterior de la muralla que se encontraba en el sur, la cual tenía el nombre de: El Arrabal, coincidiendo con la localidad de la Plaza de la Virgen Blanca, un hermoso sitio de encuentro.

Casi al final del siglo XIV, la iglesia de San Miguel fue construida en el lado meridional de la colina de Vitoria, todo lejos de muros y justo al norte de la Plaza de la Virgen Blanca. Entre sus arcos, se exponía una hornacina de mármol cuya figura gótica formaba a la Virgen María y a su hijo Jesús, representando a la Patrona de la localidad. Una reforma ocurrida en el año 2008, convirtió a la Plaza de la Virgen Blanca en un entorno sin obstáculos y diáfano, luego de que el pavimiento y los jardines fueron cambiados por parterres. Para el año 2012 se instaló la reconocida escultura Green, en honor al galardón de Vitoria, la capital verd