El Casco Viejo es un lugar imperdible si realmente quieres conocer la esencia de Bilbao. Constituye el corazón de la ciudad, el lugar donde nació la urbe. En sus orígenes se encontraba protegida por un muro que resguarda las 7 calles que la componían: Somera, Artekale, Tendería, Belostikale, Carnicería Vieja, Barrenkale y Barrenkale Barrena; pero que muy temprano en la historia ya había alcanzado  los 240.000 m2 que ocupa hoy en día, dando lugar a su composición actual con sus 40 calles, sus  plazas y la ría como el eje que lo articula y que permite la conexión con el resto de la ciudad.

Es aquí donde encontrarás no solo los elementos característicos de las villas medievales, como las puertas de entrada o las  edificaciones, sino también los rasgos más distintivos de la sociedad bilbaína.

Adentrándote en sus calles podrás ver la catedral de Santiago, cuya fachada es de 1880, aunque su interior es bastante más remoto. Si te apetece ver algún resto de la muralla que resguardaba el casco viejo, pues acércate hasta la calle Ronda y encontrarás un cartel que señala el punto exacto donde observar, o a la iglesia de San Antón, una edificación de estilo gótico emblemática de la ciudad, que es también un sitio de interés arqueológico, ya que además de restos del muro, allí se han encontrado antiguas tumbas.

Algo curioso lo encontrarás entre las esquinas de la Pelota y Santa María, pues si te paras frente al edificio de la bolsa y te fijas en el suelo, verás dibujada una estrella y ello es debido a que solo desde ese punto puede visualizarse la Basílica de la Begoña desde el Casco Viejo

Son muchas las atracciones que encontrarás en las calles del Casco Viejo o del “Zazpi Kaleak” si prefieres llamarlo por su nombre en euskera, pues en ellas se fusionan a la perfección la historia, la tradición y la gastronomía de Bilbao. Además al ser una zona completamente peatonal podrás perderte tranquilamente en sus  calles para degustar los famosos pintxos o tomar un txikito.

Si estás decidido a hurgar entre las calles del Casco Viejo llega en Metro bajando en las paradas de San Nicolás o Unamuno, aunque en verdad podrás llegar andando, en autobús, en coche y hasta en barco si te animas a navegar por la ría.