El Museo de Bellas Artes de Bilbao se encuentra situado en el barrio de Abando y en él podrás admirar una completísima colección de arte que abarca pinturas, esculturas y  acuarelas de reconocidos artistas de todo el mundo y que corresponden a distintas épocas y corrientes artísticas. En su colección, que alcanza las 10.000 obras, están representados el arte antiguo, el  moderno, el contemporáneo y por supuesto los mejores exponentes del arte español y vasco.

El Museo de Bellas Artes fue inaugurado en 1945 para albergar las obras pertenecientes al Museo de Bilbao, que fue destruido durante la guerra civil, junto con las que se lograron traer a España luego del proceso de expatriación, de las pertenecientes al Museo de Arte  Moderno, que también resultó afectado. Es así como a través de su exhibición permanente es posible hacer un recorrido por la historia del arte desde el siglo XIII hasta la actualidad.

Algo que no debes perderte al recorrer las salas del museo son la selección de obras maestras que integran su catálogo, pues es una oportunidad única de ver la Anunciación de El Greco, el Retrato de Martín Zapater de Francisco de Goya, las Lavanderas en Arlés de Paul Gauguin o el Gran Óvalo de Antoni Tápies, por nombrar solo algunas.

Si pretendes visitar el Museo de Bellas Artes de Bilbao puedes usar como punto de referencia el parque de Doña Casilda, el cual se encuentra adyacente a este. Si quieres saber cómo llegar hasta allí, pues como siempre el transporte público de la ciudad es la opción más conveniente, ya sea en metro, bajando en la estación Moyua, en tranvía  haciéndolo en la parada de Abandoibarra o en la de Guggenheim o usando las líneas de autobús A3411 o A3414.

Visitar el Museo de Bellas Artes de Bilbao

Entrar al museo te costará 10 euros, aunque existen tarifas reducidas para algunos colectivos y si eres menor de 25 años te saldrá gratis. El recinto se encuentra abierto de miércoles a lunes, desde las 10.00 hasta las 20:00 horas.

Un dato interesante es que en la última reforma que se le hizo al museo se le anexó una cafetería, por lo que si después del recorrido te apetece tomar o comer algo, este es un lugar espectacular para hacerlo pues gracias a su diseño te sentirás en medio del parque Doña Casilda.