Si hay alguna edificación que tenga el mérito de haber iniciado la transformación de la ciudad de Bilbao ella es sin duda el Museo Guggenheim. Edificado en 1997, en los terrenos donde antiguamente se situaba la Compañía de Maderas, a orillas del Nervión, junto al Puente de La Salve, este diseño del arquitecto Frank Gehry ha logrado captar más de un millón de visitantes por año, debido a que es una de las obras de arquitectura contemporánea más importante a escala mundial.

Su forma exterior, simboliza según palabras del propio arquitecto proyectista, un navío, pero este en particular logra una perfecta integración con el entorno urbano. Su fachada recubierta con 33.000 paneles de titanio, cambia de tonalidad gracias a ellos y además encajan perfectamente con el vidrio y la piedra caliza, materiales también presentes en la edificación.

El exterior del Museo Guggenheim es igualmente  un lugar para el arte, al ser una exhibición al aire libre de obras escultóricas de diferentes artistas como la araña gigante (Mamá) de 9 metros de alto de Louise Bourgeois, y el muy admirado Puppy creación de  Jeff Koons.

Este último llegó a los espacios exteriores del museo en una exposición temporal, en ocasión de la inauguración del recinto, pero esta majestuosa  escultura en forma de perro, cuyo pelaje está compuesto por 40.000 flores frescas, integradas por petunias, claveles y begonias durante la primavera y el verano y que en otoño e invierno son cambiadas por pensamientos, se robó el corazón de los bilbaínos y se ha convertido en el guardián permanente del recinto

El interior del Museo Guggenheim es en sí mismo una obra de arte debido a la disposición de sus áreas de circulación y de sus salas de exposición, en las que se pueden apreciar obras de arte contemporáneo. Pero además da cabida a espacios destinados a la gastronomía, destacando el restaurante Nerua ganador de una estrella Michelin.

El museo se encuentra abierto de martes a domingo desde las 10:00 hasta las 20:00 horas y la entrada tiene un coste de 17 euros. Puedes llegar hasta allí en tranvía, bajando en Guggenheim o en el metro en la parada de Moyua, y tras una caminata de escasos 10 minutos por la alameda de Rekalde lo tendrás ante tus ojos.