Cada año que pasa incrementa el número de personas que piensan que Limoges es una de las ciudades más bellas de Francia, y es que ciertamente esta ciudad posee un encanto particular. Esta ciudad es conocida mundialmente como la capital de la porcelana y del esmalte ya que aquí se encontraban los mejores artesanos de cerámicas hace siglos. Aquí encontrarás hermosos paisajes e impresionantes monumentos históricos.

Qué hacer en Limoges

En esta bella ciudad a orillas del río Vienne podrás recorrer muchísimos monumentos antiguos siendo la catedral de Saint-Etienne uno de los más visitados principalmente por encontrarse en el corazón de la ciudad, en el casco histórico de Limoges, se trata de una bella edificación de estilo gótico y detalles muy extravagantes que le dan una apariencia majestuosa, Justo al lado de la catedral están los jardines del Obispado construidos entre terrazas a las orillas del río Vienne, constituyen un hermoso lugar para dar un paseo o fotografías la gran cantidad de bellas flores.

Cercano a los jardines del Obispado se encuentra el Palacio del Obispado que fue construido durante el siglo XIII y que se utiliza en la actualidad para albergar al Museo Municipal de Limoges, mejor conocido como Museo de l’Evêché el cual acoge una impresionante colección de al menos 500 esmaltes únicos en el mundo además de grandes obras de la pintura impresionista y varios objetos antiguos e incluso prehistóricos. Si se habla de museos con una gran colección también se debe mencionar al Museo Nacional de la Porcelana Adrien-Dubouché.

El Museo Adrien-Dubouché es un gran espacio dedicado exclusivamente a la cerámica, se encuentra en un edificios construido durante el siglo XIX con un estilo ecléctico inspirado en el estilo Renacentista, es su interior alberga una impresionante colección de unas 12.000 piezas de todas partes del mundo. Y si sigues con ganas de descubrir más de la “Ciudad de Porcelana”, te invitamos al horno de los Casseaux, uno de los últimos hornos antiguos donde se sigue procesando la porcelana limogesa y haciendo hermosas piezas de la manera en que se hacía en la antigüedad.

Otro de los lugares imprescindibles de Limoges es la Estación de tren de Bénédictins que no solo es la más importante de la ciudad sino una de las más bonitas de Europa, se trata de edificio de hormigón cubierto con placas de piedras caliza sobre las cuales se levanta una cúpula y un campanario además de una majestuosa entrada y las vidrieras de Chigot. Hablando de lugares imprescindibles no se puede omitir el punto de referencia de la ciudad, la Catedral de Limoges (Saint-Étienne), una de las grandes obras góticas que aún se mantiene intactas en la Loira.

Gastronomía de Limoges

En esta región uno de sus platos tradicionales que te invitamos a probar es  la bréjaude, se trata de un estofado compuesto de tres ingredientes básicos: tocino, patatas y navas; a los cuales se les pueden agregar otros ingredientes como zanahorias, sal, pimienta y coles según los gustos particulares. De este plato de entrada pasamos a uno de los famosos dulces de la ciudad, las magdalenas de Saint-Yrieix, es un delicioso mini pastel abultado, dorado por fuera debido a su cubierta de huevos frescos y suave por dentro lo que hace que se deshaga en la boca, algunas versiones modernas lo rellenan con chocolate o crema. 

Qué comprar en Limoges

La respuesta es clara, porcelanas. Si estás en la capital mundial de la porcelana no puedes dejar pasar la oportunidad para hacerte con una de las miles de piezas que cada uno de los miles de locales de la ciudad ofrece, desde vajillas elegantísimas hasta adornos o prendas, encontrarás de todo y tu compra significa un pequeño apoyo para que la tradición de seguir trabajando la porcelana de la manera en que lo hacían los antiguos habitantes de la ciudad no muera.