Con vistas al mar y atrapada entre laderas, se encuentra la segunda ciudad más grande de Noruega, Bergen. Fundada hace 900 años esta ciudad te invita a deambular por sus calles llenas de historia antes de comenzar con la exploración de algunos de los fiordos más bellos de Noruega.

Qué ver en Bergen

Seguramente una de las cosas que más llama la atención a los viajeros que llegan a Bergen es curiosear en su Mercado. Desde el siglo XIII se encuentra en funcionamiento aunque por supuesto no era tan impresionante como hoy en día. Allí vas a encontrar todo tipo de pescado, incluso vivo. Si eres un apasionado del salmón encontrarás de muchas variedades y por supuesto de calidad. Y los más atrevidos podrán adquirir carne de ballena para probarla.

Piérdete por el barrio histórico más famoso de Bergen como es Bryggen, con sus casitas de colores famosas en el mundo entero. No dejes de contemplar este lugar desde el otro lado del fiordo para conseguir una panorámica espectacular.

Imprescindible conocer el edificio más antiguo de toda la ciudad: la iglesia de Santa María, un templo del siglo XII de estilo románico que sobresales por sus dos enormes torres y por su cementerio anexo.

Si quieres conocer una de las fortalezas mejor conservadas de todo Noruega, acércate hasta Bergenhus, un complejo de construcciones del siglo XII que conviven con otras más actuales de la época de la II Guerra Mundial. Se trata de un recinto muy grande que cuenta con numerosas zonas ajardinadas perfectas para relajarse dando un paseo.

Sube hasta el monte Floyen situado al noreste de la ciudad y el más popular de los siete que se encuentran en Bergen. Puedes alcanzar su cima bien caminando, bien en el funicular panorámico que te subirá en unos 5 minutos solamente. Desde arriba obtendrás unas vistas panorámicas increíbles de toda la ciudad.

No te marches de Bergen sin visitar su Catedral, una pequeña construcción de estilo gótico, que aunque algo austera, se encuentra rodeada de un bello jardín lleno de lápidas, lo que demuestra lo importantes y preciosos que son los cementerios de todo el país.

Y si tienes tiempo para hacer una pequeña excursión, a media hora en transporte público de Bergen se encuentra la iglesia medieval de Fantoft, que aunque reconstruida ya que la original fue destruida por un incendio provocado en 1992, merece la pena visitar, no solamente por el edificio, sino por el entorno que la rodea, ya que se encuentra rodeada de un bonito bosque con varios caminos por los que podrás pasear tranquila y relajadamente.

Gastronomía de Bergen

La cocina noruega está basada en las materias primas de su entorno de bosques y costas por lo que el pescado y la carne de caza son sus ingredientes bases, prestando una especial atención a las conservas y a los salazones, unas recetas básicas para afrontar las temporadas más duras de los inviernos.

Pero si hay un producto que destaca entre todos ellos, ese es el salmón ahumado noruego. Pero aparte de esta preparación, no hay que perderse el torrfisk un plato elaborado con bacalao o el rakfisk, un pescado fermentado servido crudo.

Por otra parte la carne se sirve habitualmente curada, en embutido o estafada, acompañada a menudo de sabores dulces o agrios. Ejemplo de ello es el farikal, un plato a base de repollo y cordero que se sirve con patatas cocidas. Los más atrevidos pueden probar el smalahove, cabeza de cordero que se come completamente.

Obligatorio probar el aquavit, un licor de patatas y hierbas con un elevado contenido alcohólico considerado como la bebida nacional del país.