La capital de Noruega, Oslo, es una ciudad con mayúsculas. Elegida como Capital Verde Europea, entre otros motivos por encontrarse situada entre el fiordo Oslofjord y frondosos bosques, es un destino vibrante que te va a enamorar según lo pises.

Qué ver en Oslo

Si hay un icono en en Oslo, es su Ópera, una flamante construcción que se encuentra situada junto al puerto de la ciudad que parece estar intentando robar al mar un trozo de terreno. Revestido con mármol blanco, este edificio puede ser visitado todos los días del año de manera gratuita y sin duda es el mejor aperitivo para dar la bienvenida a este destino.

A continuación nada mejor que hacer una visita al corazón de Oslo, la calle principal de la ciudad conocida como Karl Johans Gate. Recorriendo la misma te vas a encontrar con la famosa escultura del tigre que hay al lado de la Estación Central, así como la Catedral de Nuestro Salvador, el Parlamento de Noruega o el estanque Spikersuppa, donde podrás patinar en invierno sobre él ya que se congela.

El paseo culminará con la aparición del Palacio Real de Noruega, otro imprescindible de la ciudad y que podrás visitar por dentro durante los meses de verano. Durante el resto del año solo es posible entrar en sus jardines. Si quieres saber si la Familia Real está dentro de su residencia oficial, tan solo deberás fijarte si la bandera está izada.

Cambia de rumbo y sigue paseando hasta el Puerto y por el camino ir descubriendo edificios como la fortaleza Akershus del siglo XIV que alberga en su interior el castillo medieval homónimo. También podrás contemplar el Ayuntamiento de Oslo, lugar donde cada año se celebra la entrega del Premio Nobel de la Paz, el único que tiene lugar en esta ciudad ya que es resto de premios nobeles se entregan en Estocolmo.

Y si hay un lugar visitado en Oslo es el Parque de las esculturas de Vigeland. Con sus más de doscientas esculturas fabricadas en hierro forjado, bronce y granito que representan distintos seres humanos en momentos diferentes de su vida, es un verdadero museo al aire libre totalmente gratuito.

La escultura más popular es el Sinnataggen o niño enfadado y según cuenta la leyenda, si le tocas una de sus manos volverás a esta ciudad. Si tienes dudas sobre cuál es la que debes tomar, solo necesitarás fijarte en las dos. Verás como las miles de personas que pasan por aquí han dejado su huella.

Gastronomía

Aunque sin ninguna duda el ingrediente estrella en la gastronomía noruega es el salmón, lo cierto es que cuando llegues a Oslo podrás comprobar como son muchos los otros platos típicos de la ciudad.

Uno de ellos son los platillos de queso, un producto muy valorado en todo el país y que se elabora de diferentes maneras. De cabra, ahumados, de vaca, con especias, de oveja y con sabores muy diferentes, así son los quesos que tendrás la posibilidad de probar aquí.

Es aconsejable probar otro de los protagonistas de la cocina noruega como es la sopa de carne de reno. Preparada con carne de este animal y con diferentes verduras, es un plato muy suave y cremoso perfecto para combatir las temperaturas bajas. Suele acompañarse de embutidos y quesos producidos en Noruega y si lo comes con una cerveza local, te resultarás exquisito.