Compartiendo frontera con Ucrania, Bulgaria y Hungría entre otros países, se encuentra Rumanía, un destino bañado parcialmente por las aguas del mar Negro y por el que han pasado infinidad de pueblos a lo largo de los siglos, que han dejado una huella innegable en sus sorprendentes ciudades, que sumado a la gran belleza de sus paisajes naturales, lo han convertido en el destino perfecto para disfrutar de unas vacaciones inolvidables.

Qué ver en Rumanía

Si hay una ciudad bella en Rumanía esa es Sighisoara, donde te resultará imposible resistirte al encanto de su ciudadela con sus casas de colores, sus calles empedradas, sus iglesias y sus torres que te harán retroceder en el tiempo. Fue este lugar de Transilvania donde nació el popular Vlad Tepes, un personaje en el que se busca el origen del vampiro Drácula. Podrás visitar la casa natal del mismo antes de subir hasta la Torre del Reloj y disfrutar de unas impresionantes vistas de toda la ciudad.

Otra de las ciudades más atractivas de Rumanía es Brasov. Situada en pleno corazón del país, los sajones se encargaron de levantar una muralla para proteger sus iglesias y casas de las cuales todavía algunas de ellas siguen en pie. Sube hasta el Monte Tampa en funicular y descubre una panorámica diferente de este destino. Fuera de dicha muralla se encuentra el barrio de Schei, donde antiguamente vivían los rumanos y donde tendrás la posibilidad de visitar la primera escuela del país.

Al este de Sapanta, cerca de la frontera con Ucrania, se encuentra el “cementerio alegre”. Su origen se encuentra en el año 1935 cuando un artesano empezó a tallar cruces para este campo santo a las que pintó de azul y en las que escribió epitafios acompañados de escenas de la vida tradiciona. Hoy en día es un lugar tan turístico que ningún viajero deja de visitarlo durante sus vacaciones en este lugar.

En la bonita localidad de Sinaia se encuentra el Castillo de Peles, un lugar que no te dejará indiferente. Encima de una verde colina se encuentra esta edificación que tardó 40 años en construirse y desde donde podrás contemplar la presencia incluso de osos en libertad. Como curiosidad decir que este castillo fue el primero de toda Europa que tuvo electricidad y calefacción central. Pero si su exterior resulta casi mágico, en su interior podrás pasear por sus salones de origen turco o por los que se encuentran repletos de espejos venecianos.

Si tienes la oportunidad de visitar Sibiu, te encontrarás con una ciudad en la que predominan las buhardillas con ventanas que tienen forma de ojos y calles empredradas. Acércate hasta el Puente de los Mentirosos, pero no se te ocurra decir una mentira ya que de lo contrario crujirá bajo tus pies. Sube hasta la Torre del Concejo y disfruta de las maravillosas vistas que ofrece y pasea hacia las murallas que rodean una parte de su casco histórico.

Al norte de país se encuentra Bucovina, famoso por sus monasterios todos diferentes entre ellos y que ya han pasado a formar parte del Patrimonio de la Humanidad. Como en la mayor parte de las iglesias ortodoxas, las paredes de sus interiores se encuentran decoradas sin dejar ningún hueco vacío. Pero si hay algo que los convierte en únicos, son las pinturas de sus exteriores.

Gastronomía de Rumanía

Si hay un ingrediente protagonista en la cocina rumana esa es la carne de cerdo, la más consumida y apreciada, aunque la de ternera no se queda atrás, con la que se preparan platos como el sarmale, unos rollitos rellenos con carne picada con verduras como el repollo, aderezado todo ello con un poco de pimienta. Se suelen servir acompañados de la polenta, un puré cuya base es la harina de maíz.

Las sopas también son uno de los platos estrellas de Rumanía, entre las que destaca la iskembre, un caldo preparado con tripas o pies de cerdo. El borscht es otra de las sopas más deliciosas preparada a base de raíces de remolacha que la confieren una tonalidad rojiza de lo más característica.