La “ciudad de los zares”, San Petersburgo, Rusia, tiene mucho para ofrecer a los viajeros. Este destino enorme cuenta con una inmensa historia a sus espaldas por lo que no te faltarán sitios para visitar durante tu viaje. A continuación te ofrecemos algunos de los más relevantes.

Qué ver en San Petersburgo

Una de tus primeras paradas podría ser en el Palacio de Invierno que alberga en su interior el Museo del Hermitage, considerado como uno de los más importantes de todo el mundo. La edificación es de estilo barroco y como casi todos los monumentos históricos de la ciudad, de colores muy vivos. En este punto fue donde se inició la Revolución Rusa en el año 1917, cuando fue atacado por el pueblo.

A orillas del canal Griboyédova se encuentra la Iglesia del Salvador, un verdadero icono de Rusia que fue levantada en el lugar exacto en el que fue asesinado el zar Alejandro II en 1881. En su interior se encuentra un museo en el que es posible conocer toda la historia sobre este momento de la historia rusa.

Pasea por Nevsky Prospekt, la avenida más grande de San Petersburgo con más de cuatro kilómetros de longitud donde podrás hacer una parada para reponer fuerza en sus restaurantes o hacer las compras que desees en sus múltiples tiendas y centros comerciales. No dejes de un lado la Catedral de Kazán, la principal de la ciudad y que te encontrarás caminando por esta calle, al igual que la iglesia de Santa Catalina.

Continuando con las edificaciones religiosas merece la pena visitar la Iglesia de Nuestra Señora de Vladimir, construida en el año 1761 siendo hoy en día una de las más activas de San Petersburgo, así como la Catedral de San Isaac, levantada por orden de Pedro el Grande, considerada como la más alta de todo el mundo y la más grande de este destino.

Frente a la misma se encuentra el Jardín de Alexander, que además de ser precioso, te servirá para descansar después de la visita y contemplar el monumento levantado en honor a Nikolai Przhevalski. Según cuenta la leyenda si te subes a su camello te traerá suerte.

No te marches sin visitar la primera construcción de la ciudad como es la Fortaleza de San Pedro y San Pablo. Como curiosidad decir que aunque fue construida para defender la ciudad, nunca llegó a cumplir su misión, ya que cuando por fin se terminó, los rusos ya habían vencido a sus enemigos. En la actualidad alberga en su interior el Museo de Historia.

Frente a ella se encuentra la Mezquita de San Petersburgo, una de las más grandes de toda Europa que resalta por su fachada con mosaicos de cristales azules y por su cúpula de casi 40 metros de alto.

Imperdible es acercarse al metro de San Petersburgo, uno de los más profundos del mundo con unas estaciones espectaculares entre las que sobresale la Avtovo Station. Al terminar el día nada mejor que hacerlo en unas banyas, unos baños rusos similares a los spas que se pueden alquilar durante algunas horas para relajarse en la zona de piscina y saunas.

Si tu viaje te da para más, haz una pequeña escapada a Peterhof, una ciudad que se encuentra a escasos 30 kilómetros de distancia de San Petersburgo y que está considerada como el “Versalles ruso”. Este conjunto de fuentes, jardines y palacios fue la residencia de los zares hasta la revolución. En la actualidad es un museo que forma parte del Patrimonio de la Humanidad.