Suiza es un país lleno de lugares hermosos para visitar, en donde cada uno de ellos cuenta con una historia que se cuenta sola con tan solo observar los paisajes. Específicamente en la ciudad de Berna, la capital del país, se encuentran lugares dignos de visitar, mismos que arrojan magia por donde se les observe. 

El casco histórico de Berna se caracteriza por encontrarse rodeado de calles en las cuales los turistas y residentes pueden pasear sin problemas, sin importar si hay demasiado sol o si está lloviendo, ya que cuenta con seis kilómetros con protección. 

Berna cuenta con la particularidad de haberse construido en una península, por lo que las distancias de un lugar a otro no son demasiado largas. Sin embargo, a pesar de que existen los trenes y los vehículos terrestres, el río Aar que rodea al casco histórico, será siempre la mejor opción para salir a pasear, disfrutar de la vista e ir de un polo al otro. 

Este lugar fue fundado en 1191 por Berchtold V de Zähringen, el duque de aquella época, y se ha mantenido intacto con su estructura, con algunas características añadidas con el paso del tiempo pero el mismo aire. Casi nueves siglos después, este lugar se consideró como Patrimonio Mundial de la Humanidad, por la UNESCO, por lo que es un lugar preciado para la historia.

Caminando por el Casco histórico de Berna

El lugar se encuentra rodeado de rincones especiales, bares, monumentos históricos como la Torre del Reloj y la Catedral Gótica, galerías de arte, museos espléndidos y largos estrechos para caminar sin aburrirse. Por todo esto y más, los turistas buscan visitar el Casco histórico de la ciudad como zona principal a observar, deleitándose con todos los espacios dignos de adorar de Berna.