El río Aare es uno de los elementos más puros, grandes y preciosos de Berna, especialmente porque no solo forma parte de una pequeña zona de la ciudad, sino que comienza en el glaciar Oberaargletscher, pasando por los lagos Brienzersee y Thunersee y finalizando en el noroeste de Suiza, específicamente en el Rin, 

Este famoso río engloba una de las maravillas turísticas de esta ciudad, ya que mientras que rodea el casco histórico de Berna, continúa por toda la zona, pasando por el Parque de los Osos y logrando observarse desde la cima de la Catedral de Berna. 

Para los turistas, darse un baño en estas aguas es sinónimo de pureza, por lo que muchos de estos visitan la ciudad con el fin de darse un chapuzón en las zonas permitidas, incluso si es invierno. Además de esto, miles de personas buscan dar un paseo romántico en bote por el río, especialmente porque es una de las experiencias más íntimas y emocionales que ofrece la romántica ciudad. 

Los berneses se encuentran acostumbrados a las aguas frías de este río, por lo que no les detiene que sea invierno, y es que a pesar del frío, es posible entrar en el río en esas épocas, siempre y cuando se cuente con la protección debida. 

Visitando el Río Aare

Para acceder al Río Aare a través de un proceso turístico, se puede lograr desde dos puntos, dependiendo de la duración que se desea mantener en el trayecto. Se puede partir desde Thun y desde Berna

En cualquiera de los dos trayectos, los botes neumáticos pueden detenerse para descansar, tomar algún bocado o dirigirse hacia la orilla para preparar salchichas a la parrilla, uno de los gustos más especiales de los turistas. Otro de los puntos de salida más populares de todos los berneses, es la playa fluvial de Eichholz, en la cual los turistas o residentes son capaces de tomar el sol y realizar actividades de playa para luego adentrarse en la belleza del río de Berna.