Son muchos sobrenombres con los que se conoce a la ciudad de Estambul, un destino increíble situado entre Europa y Asia. Pero si hay un que le va como anillo al dedo es el de “la ciudad de las mil mezquitas”, no en vano son numerosas las que alberga en su territorio.

Qué ver en Estambul

Como no podía ser de otra manera la visita a Estambul debe comenzar por una de sus mezquitas, y qué mejor que la de Santa Sofía para ello. Esta maravilla del mundo, inaugurada en el año 360, hoy en día es un magnífico museo en el que también se llama a la oración. Famosa por su enorme cúpula, se dice que con su construcción se cambió la historia de la arquitectura.

Detrás del monumento más visitado de Turquía se encuentra la calle de la Fuente Fríao Sogukcesme Sokagi, que albergaba las residencias de los Generales y que hoy en día están consideradas como Patrimonio de la Humanidad.

Frente a esta Catedral se encuentra otro de los iconos de Estambul como es la Mezquita Azul, construida para eclipsar la grandeza de Santa Sofía. Su interior alberga más de veinte mil azulejos de color azul que decoran la parte superior de la mezquita y su cúpula.  

Otro de los edificios más representativos de Estambul es el Palacio Topkapi, residencia de los sultanes durante el imperio otomano. Haz una visita a la sala del tesoro donde se encuentra el increíble botín acumulado durante este imperio, en el que sobresale el “diamante del cucharero” perteneciente a la madre de Napoleón, o el “puñal topkapi”, una de las armas más caras de todo el mundo elaborada en oro y con esmeraldas incrustadas. 

Muy cerca de aquí se encuentra el Hipódromo donde es posible contemplar el obelisco egipcio, el monumento más antiguo de la ciudad; la columna de Constantino con sus más de 30 metros de altura, la Fuente Alemana, un regalo de Alemania del año 1895 y la Columna Serpentina que se encarga de conmemorar la victoria contra los persas.

Una verdadera joya aunque menos conocida en Estambul es la iglesia de San Sergio y San Baco, una mezquita cuyo origen es ortodoxo y que acabó convertido en un templo musulmán durante el imperio de los otomanos. La misma sirvió de modelo para la construcción de la mezquita de Santa Sofía, siendo un espectacular ejemplo de la arquitectura bizantina.

Acércate a conocer una de las cisternas más conocidas de Estambul como es la Cisterna Basílica. Levantada en tiempos de Justiniano, todavía quedan algunos de los acueductos que llevaban el agua hasta este lugar. Podrás visitarla a través de unas pasarelas habilitadas para ello y descubrir sus más de 300 columnas entre las que destacan un par de ellas que como base tienen una cabeza de Medusa.  

Gastronomia de Estambul

Aunque por su situación entre dos mares pudiera parecer que el pescado es el ingrediente principal de la gastronomía de Estambul, lo cierto es que la carne es su plato estrella, con el que se hace la comida más popular de esta ciudad y de todo el país como es el kebab.

El pollo con miel es otro de los platos más sabrosos de la ciudad y si quieres probar un plato de pescado, prueba el azúl del Bósforo para no equivocarte en tu elección. Como postre un riquísimo baklava o unas delicias turcas.